En este inmenso silencio
te siento viva en mi pecho.
Porque aún tenés la magia
de transformar en poesía
esta distancia compartida.
Juan
Ellos se amaban,
sin mirarse a los ojos,
ellos se amaban.
En ese mundo del silencio
no estaban solos,
tenían sus noches,
sus amaneceres azules
y cielos transparentes.
Vivían el uno para el otro,
palpándose en sueños,
como una brisa lo hace
con una flor del aire.
Ellos se amaban.
Nunca estarían solos
en aquella primera noche
soñada y no sucedida.
Ya no tendrán dos destinos,
ni dos muertes solitarias.
Saben que no podrán desprenderse,
yacen cada uno en su distancia,
desnudos y asombrados,
como dos caminos que esperan
algo que llegará,
desde el lejano imposible,
y seguramente
nunca será demasiado tarde.
Ellos aún se aman.


