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11 enero 2015

Luna de dormir




Donde quieras que estés,
tan dormida en esta noche
abrazada a tu luna de dormir,
voy cerrando mis ojos.

Se que estoy del otro lado
con mi luna del desvelo,
volando con la tuya
llevando entre ellas,
la condena
de no ser nunca
nuestra única luna.

Juan




Te he pensado tanto,
lentamente y sin límites,
desde mis pies
hasta la utópica unión
del cielo y el mar.
En un profundo silencio,
como el andar
del caracol bajo la lluvia.
Sin darme cuenta,
me encontré con el nombre
que mis ojos susurraron.

Suavemente y sin prisa,
la noche nos paseó,
bajo los párpados
por este camino sinuoso,
de sueños, risas
y pobres relatos.

Siempre,
vos allá, y yo del otro lado,
vos con tu luna de dormir
y yo con la del desvelo.

Aquel día que mis ojos
te estrenaron,
supe que serías infinita,
aún sin poder vencer
el tiempo y las distancias.

Vos allá, y yo del otro lado,
vos con tu luna de dormir,
y yo con la mía.

Hoy te vuelvo a pensar,
en este ocaso.
En esta vejez del silencio,
solo, junto a mi luna,
aunque el aire se lleve tu voz;
para mi, siempre estarás.

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22 mayo 2014

Un olvido






Fuimos noche cerrada,
y un amanecer de caricias
Fuimos imágenes,
fuertes, altas y suaves.
Fuimos uno entre dos
en el mar espeso del deseo.

Hemos sido tanto,
que hoy es imposible
dejar de ser.

Juan



Las estrellas parpadean
y ando entre ellas en soledad,
con un olvido dentro mío,
el olvido de un recuerdo.
Voy por Buenos Aires
entre su magia y el murmullo,
con imágenes que luchan
en mi celda por su libertad.
Cuanto tiempo ha pasado
de este olvido sin comprensión,
ella en su balcón del silencio
entre una luna y dos estrellas,
mientras vivo distante,
llevando mi alma ingrávida
con este viejo amor,
abrochado entre cielos negros
y soles brillantes.

Vivo y convivo
con el naufragio de un olvido
y el nacimiento de un recuerdo.




16 abril 2014

Tan solo






Instantes antes de vernos
en aquella esquina porteña,
presentía que el entorno
sería nuestra cárcel.

Aunque en el beso del encuentro
el cielo temblase.

Hoy sé que estamos a salvo,
de esas penumbras
que otros llaman universo.

Y nosotros únicamente,
llamamos nuestro mundo.

Juan


Solo cuando hagamos el amor,
perderé esta paz simple y cálida.

Tan solo en ese momento,
la sonrisa volverá a ser mía,
y el sol, será aquel sol.

Habrá un milagro y el jazmín
aún desde su ausencia,
volverá a perfumar
algún lugar
de tu balcón de despedidas,
hoy del silencio.

Solo cuando hagamos el amor,
el cielo será infinito,
la claridad me otorgará presencias
que me llevarán de la mano
al vértigo de vivir.

Tan solo en ese momento,
nacerá en mi cuerpo,
la sensibilidad de las caricias.
Tus labios me descubrirán
una y otra vez,
dejándome llevar por tu mirada,
que siempre me invita
inevitablemente a soñar.

Solo cuando hagamos el amor,
sabré que no acabaré en soledad,
que la vida es tan solo un camino,
y que la muerte también lo es.

Solo cuando hagamos el amor,
no habrá pasados gastados,
ni rencores deshilachados.
Todo se inundará
de un futuro añorado,
juntos en profunda espera,
mientras los adoquines,
nos saludarán entre risas
consintiendo la verdad
que el amor nunca muere
cuando es auténtico.

Tan solo en esos momentos,
como dijo Julio

"No haremos el amor
sino él nos hará."
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10 abril 2014

Aparición urbana






Siempre me pregunto
que ha sido de aquel poema
parido por tu amor.
Aquél que no pude atrapar
aunque haya pasado
frente a mis ojos
agonizando
con su esperanza rota.

Juan


Ya el sol no brillaba 
con su aliento a recuerdo.
Todo estaba en calma,
solo permanecía,
un raro olor a jazmín
robado de las rosas
que volcaban lamentos 
sobre sus tallos erguidos.
Quién lo diría,
sin saber, una vez más,
era un día bendecido.

Tan solo llevaba
(sin pena alguna),
unas pocas ilusiones
hilvanadas por la luna,
cerquita de su corazón.
Volaba por la ciudad,
con la mirada perdida
y una mueca tranquila.
La sonrisa lo abandonaba
dejándolo sobrio,
para sentir con nitidez
en su recuerdo,
la calidez de sus manos,
el brillo de sus ojos,
sin saber aún que era verdad.

Había llegado.

Ebrio de recuerdos, sonrisas,
momentos y madrugadas,
volvió a sonreír su corazón,
se miró de arriba hacia abajo,
como no creyendo quién era.
Sintió las identidades,
que él mismo fue
y ya no le pertenecían.

Confundido notó que no era
ni un caballo con ojos de santo,
ni un ángel, como dice Oliverio

Era él, con una nueva alegría.
Era simplemente él.

Y todo, tan solo,
por una aparición urbana.


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30 marzo 2014

Sin darse cuenta





Hoy es el mañana que esperó,
no desea ni hablar de lejos,
ni siquiera desde
tu esquiva soledad.

Juan

Sin darse cuenta,
silenciosamente
ha dejado de quererte,
sos pasado y olvido,
tan solo un recuerdo,
un pobre recuerdo
que ni para recuerdo
sirve.
Así simplemente,
y sin darse cuenta,
como el sol despeja
las sombras,
dejó de sentir
el roce del mar
sin recuerdo alguno.
Ha vuelto a recorrer
los caminos del amor,
dejando de ser aquel ciego
que ya olvidó,
sin olvidar.

Así, sin pausas,
y sin darse cuenta,
en puro silencio,
como llega el atardecer,
dejó de extrañar tu presencia.

Hasta se ha convencido,
que si hoy estuviera
a tu lado,
comenzaría nuevamente
a estar muerto.

Así sin darse cuenta.


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