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Tan solo dos cuerpos.
Entre ellos inventan un olvido,
un olvido de papel, que se incendia,
ante el primer recuerdo profundo,
en una distancia simultánea,
con sentimientos interrumpiendo
en lugares opuestos.
Son tan solo dos cuerpos,
ni rotos, ni separados,
solo desprendidos.

Son compañeros de soledades
quizás lo último que poseen,
y entre ellos se citan
en alguna memoria extraña,
casi sin saberlo, casi darse cuenta.
Decidieron andar sin frentes,
sin ojos, sin rumbos,
como el viento sobre el mar,
aunque ya no saben si están,
volverán a estar o si alguna vez estuvieron.
Suelen jugar a prescindir del otro,
y es tan solo un juego,
donde siempre pierden los dos,
pués saben que nunca ganarán.
Son dos cuerpos,
ni rotos, ni separados,
solo desprendidos.

En lugares distantes,
tienen encuentros imaginados,
se hablan en silencio,
se acarician sin tocarse,
y se besan en los sueños,
y una vez mas juntos,
venden indiferencia a los demás,
pero necesitan saber del otro.
Son tan solo dos cuerpos
desprendidos,
con un inmenso amor,
y dos almas tristes.
Nadie sabe porque están
desprendidos
ni rotos, ni separados.
Juan
Entre ellos inventan un olvido,
un olvido de papel, que se incendia,
ante el primer recuerdo profundo,
en una distancia simultánea,
con sentimientos interrumpiendo
en lugares opuestos.
Son tan solo dos cuerpos,
ni rotos, ni separados,
solo desprendidos.

Son compañeros de soledades
quizás lo último que poseen,
y entre ellos se citan
en alguna memoria extraña,
casi sin saberlo, casi darse cuenta.
Decidieron andar sin frentes,
sin ojos, sin rumbos,
como el viento sobre el mar,
aunque ya no saben si están,
volverán a estar o si alguna vez estuvieron.
Suelen jugar a prescindir del otro,
y es tan solo un juego,
donde siempre pierden los dos,
pués saben que nunca ganarán.
Son dos cuerpos,
ni rotos, ni separados,
solo desprendidos.

En lugares distantes,
tienen encuentros imaginados,
se hablan en silencio,
se acarician sin tocarse,
y se besan en los sueños,
y una vez mas juntos,
venden indiferencia a los demás,
pero necesitan saber del otro.
Son tan solo dos cuerpos
desprendidos,
con un inmenso amor,
y dos almas tristes.
Nadie sabe porque están
desprendidos
ni rotos, ni separados.
Juan


