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Hace mil días y algunos mas,
que estamos en un viaje
solitario y sin poder llegar.
Entre los "ya es tarde y será nunca,
los alertas y la ternura,
los lugares lejanos y las heridas,
el café y cigarrillos,
y un porque me voy, y nunca arranco."
A pesar de todo eso y mucho mas.
Ando con ganas de disculparme,
de los cientos de errores vividos.

De los yerros grandes y pequeños,
del tonto y orgulloso amor propio,
como de la poca y débil
voluntad de mi vergüenza.
Me siento pequeño, casi sin espacios,
encerrado en mi mismo,
con un jardín de flores silenciosas
en una oscuridad cerrada.
Solo espero el manto del olvido
sobre mis errores, una palabra
que me explique lo que no sé,
y la alegría que sigue sin nacer.
También siento que perdonando
se vive mejor.
Juan

Necesito tomar distancia,
alejarme lento pero sin pausa,
tengo la necesidad del espacio
y del silencio mas cerrado.
Abandonaré los textos en su lugar,
agudizaré mi vista mas allá de todo;
patearé mi juego de ajedréz,
para girar sobre mis pies
y mirar el futuro cierto,
o incierto, lo mismo dá.
Empezaré a cantar hacia adentro,
como siempre,
gritaré y lloraré hacia afuera,
como nunca.
En las noches serenas
dormiré como todos,
con los ojos cerrados,
y el corazón despierto,
solo algún recuerdo permitido
cubrirá mi cama en silencio.
No puedo, ni se conjugar
el verbo de la eternidad,
es que no lo conozco.
Pero si me he dado cuenta
que mi vida es escasa
para mis ilusiones.
Por eso vine a contarte
que viviré en la vereda de enfrente,
después de todo mi vida no está mal
comparándola con otras.
Para que nadie se ría,
para que nadie recrimine,
para que nadie sepa,
lo solo que me encuentro.
Juan .
.
Soledad compartida,
plasmando sueños irreales
con la solidez del hielo,
inválidos sentimentalmente,
con un muro en la piel.
Iguales en todo,
pero en el amor distintos.
Me pregunto, fue amor ?
En noches estrelladas
suelo convencerme
que mis huesos te han olvidado,
pero aún así, acá estamos,
nulos, ciegos, mas dificiles,
mas jodidos, y a punto de no ser mas...
Lo vivido habrá sido amor?
La soledad no tiene respuesta,
solo subsiste, solo extraña,
solo se impacienta y acude
a manos extrañas.

¿Vamos a llamarlo amor?
¿Esto deja el amor,
el no existir, de tanto ser,
el morirse por vivir?
Vos vacía de mi,
yo casi muerto en vos,
me empiezo a poner inquieto,
entiendo que aún estamos
y estaremos mucho mas,
no indiferentes, pero si diferentes.
El recuerdo comienza,
cierro los ojos
creo que estiro mi mano,
y puedo acariciarte.
Será amor aún ?
Si lo fue, si lo es.
Juan
.
Tiempo de jugar
tal vez un último juego.
En un gran silencio,
ensayo palabras
una, dos, tres,
no se cuantas más.
Las tomo de mis labios
con cuidado,
las mido, las acomodo,
calculo sus espacios
las aprieto contra mi pecho
les deseo suerte.

Son puestas casi con miedo
en la palma de tu mano,
cierro tu puño fuertemente
para que no escapen.
Cuento hasta tres y soplo,
para que la magia se produzca.
Abrís lentamente y brillan
diciendo,
Tan lejos y tan cerca.
Nos miramos a los ojos ?
Nos volvemos a querer ?
si ?
dale que si ?
No dejes que se escapen,
quizás no regresen más,
seria lindo
abrazarse en otoño.
Ahora espero la magia
mientras sigo soñando.
Juan
.
.
Tan solo dos cuerpos.
Entre ellos inventan un olvido,
un olvido de papel, que se incendia,
ante el primer recuerdo profundo,
en una distancia simultánea,
con sentimientos interrumpiendo
en lugares opuestos.
Son tan solo dos cuerpos,
ni rotos, ni separados,
solo desprendidos.

Son compañeros de soledades
quizás lo último que poseen,
y entre ellos se citan
en alguna memoria extraña,
casi sin saberlo, casi darse cuenta.
Decidieron andar sin frentes,
sin ojos, sin rumbos,
como el viento sobre el mar,
aunque ya no saben si están,
volverán a estar o si alguna vez estuvieron.
Suelen jugar a prescindir del otro,
y es tan solo un juego,
donde siempre pierden los dos,
pués saben que nunca ganarán.
Son dos cuerpos,
ni rotos, ni separados,
solo desprendidos.

En lugares distantes,
tienen encuentros imaginados,
se hablan en silencio,
se acarician sin tocarse,
y se besan en los sueños,
y una vez mas juntos,
venden indiferencia a los demás,
pero necesitan saber del otro.
Son tan solo dos cuerpos
desprendidos,
con un inmenso amor,
y dos almas tristes.
Nadie sabe porque están
desprendidos
ni rotos, ni separados.
Juan