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Este temblor conocido
en noches de otoño,
no es mas que un sueño
en esta vida.
A tu lado la ilusión
me entrega una mano
para rozarla.
Es un temblor conocido
de una noche de otoño,
aunque aún no he podido
hacer un poema
únicamente para dibujarlo.
Juan
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Este temblor conocido
en noches de otoño,
no es mas que un sueño
en esta vida.
A tu lado la ilusión
me entrega una mano
para rozarla.
Es un temblor conocido
de una noche de otoño,
aunque aún no he podido
hacer un poema
únicamente para dibujarlo.
Juan
No me entrego con facilidad,
ni claudico con rapidez.
Pero si estoy convencido
que el tiempo se debe llevar
todo, absolutamente todo,
tanto, como me ha dado.
Así dejará mi memoria,
limpia, pura y en estado
de inocencia, para volver
a empezar.
Que se lleve todo,
porque todo siempre,
le ha pertenecido.
Que arrastre, que purifique,
y seguramente me regalará
un vacío perfecto en el pasado.
Los recuerdos intranscendentes
me han cansado, siempre
infectan un presente.
Es un regalo de la mente,
que sirve para poco.
Que el tiempo limpie y arrase.
Para que la vida no ponga
esta vez su casa en el pasado.
Aunque hoy, entre sonrisas
vislumbro que esa casa oscura
del pasado, no parece ser la mía.
Juan
ni claudico con rapidez.
Pero si estoy convencido
que el tiempo se debe llevar
todo, absolutamente todo,
tanto, como me ha dado.
Así dejará mi memoria,
limpia, pura y en estado
de inocencia, para volver
a empezar.
Que se lleve todo,
porque todo siempre,
le ha pertenecido.
Que arrastre, que purifique,
y seguramente me regalará
un vacío perfecto en el pasado.
Los recuerdos intranscendentes
me han cansado, siempre
infectan un presente.
Es un regalo de la mente,
que sirve para poco.
Que el tiempo limpie y arrase.
Para que la vida no ponga
esta vez su casa en el pasado.
Aunque hoy, entre sonrisas
vislumbro que esa casa oscura
del pasado, no parece ser la mía.
Juan

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