sosteniendo a cada paso la respiración,
no vaya a ser que despierte lo que nunca duerme.
Mi corazón late apresurado a ritmo de tambor.
Me sonríe el paisaje dejando carcajadas de calor.
Sonríe llevándose por delante
la frágil tristeza de la primavera.
Sonríe el sudor de las hojas.
Sonríe un cielo que parece estar de vacaciones
La estatua mueve las manos,
y la briza entorna su abanico
dejandose llevar acompañada por los olores.
El aire y la estatua juegan al amor.
Es el amor lo que la piel reclama.
El amor, al fin y al cabo,
es lo único que importa.
Tengo la certeza que te quiero,
aunque quede cursi decírtelo.
No menos cierto es que extraño tu presencia,
el solitario milagro de tu mirada.
Siempre imagino estrellas en las ramas,
que cuelgan soles y lunas de los frutales.
Siempre luce un tajo el jacarandá,
como si su destino fuese siempre
tener una herida sobre su tronco.

Siempre ofrendan los ángeles,
un ramito de jazmines a los amantes,
y esta no es la excepción, sencillamente
porque el rumor del deseo
habita en sus pétalos.
Siempre hay una mano,
que abre el cerrojo de la alegría.
Siempre hay un nombre, que sin ser el nuestro,
nos nombra y engrandece.
Siempre hay un plato con uvas y manzanas
para recibir nuestro destino.
Siempre lo hay.

Un canción interpreta el viento
y sus formas extrañas.
Una partitura de música escondida.
Un piano, una voz, un saxo,
elementos que inician un sueño en cualquier bar.
Bailan una nube y dos gorriones.
Bailan un mantel y dos mariposas.
Bailan un poema no parido y las ganas de escribir.
Bailan tus ojos y los míos .
Bailamos, materia que quedó sin cumplir,
y no moriré sin hacerlo, quizás hoy,
quizás mañana, o dentro de un siglo,
pero seguro bailaremos. 
Una bicicleta, dos sillas.
Un silencio, una mesa y tu presencia.
Ya está preparada la fiesta en esta mañana.
Ya está listo el budín de chocolate en la cocina.
El jardín está dispuesto.
¿Por qué no te quedás?
Un poco de pan y vino
para acompañar el asado y la ensalada.
No te das cuenta que estamos de fiesta.
No ves que, hoy viene a comer la esperanza.





